entrevista a dani flaco

No es precisamente un novato y tal y como están las cosas es complicado no perder la ilusión por mucho que te guste hacer música pero Dani Flaco está presentando su nuevo trabajo Verbenas Y Fiestas Menores declarándose sencillamente “feliz. No iba persiguiendo ningún sonido ni unas canciones en concreto pero el resultado me sorprendió para bien”. Es más que probable que para mantenerse tanto tiempo en esto de crear canciones uno de los secretos sea tener un público absolutamente leal: “la gente está respondiendo muy bien, tanto crítica como público, y a nivel de ventas también por lo menos en digital que es de lo que tengo constancia. Tengo la suerte de que la gente que me sigue son muy fieles”.

Entrevista: Carlos Fernández
Fotos: Sara Garle

¿Por qué eso de las fiestas menores?

Porque me hace mucha gracia el concepto de verbena y fiesta menor [risas]. O sea, porque es una fiesta pero pequeñita, vino un poco dado el título, que a veces le encuentras una lógica al título después. Hay una canción que se llama La Verbena De Su Piel, otra Fiesta Menor y otra Fiesta De Pijamas, así que sabía que el título tenía que ir por ahí. Al ponerme a analizarlo vi que la vida son fiestas mayores y fiestas menores, divagué por varios títulos hasta que apareció mi novia que me propuso este y me pareció mucho más bonito y así se quedó.

 

¿Se han quedado muchas fiestas de las que hablar fuera del disco?

He hablado de mucho de lo que quería hablar y de otras que no sabía que quería hablar de ellas. Al final te pones a componer y tiras de un verso que te ha salido.

 

El álbum transmite muy buena energía.

Creo que tiene luz, venía de Versos y Madera que es un disco muy oscuro, muy de otoño y este creo que tiene luz, incluso en las canciones que hablan de desamor, entre otras cosas porque no lo estoy sufriendo.

 


Además también se siente con el diseño del disco, absolutamente blanco y con colores variados.

Eso fue idea de Juan Cruz, que es el diseñador de la portada además de director de cine. Yo tengo un espectáculo con Juan de poesía y música y un día este verano, no sé por dónde estábamos que yo estaba pendiente de hacer el diseño y Juan había sido diseñador en una vida anterior al Goya, y le dije que si le apetecería hacer el diseño del disco. Me dijo que sí, que le gustaba la idea, fuimos escuchando las canciones y me dijo él que tenía más luz este disco, que era más colorista. Y luego con su amigo Diego García acabó de maquetarlo. Buscábamos un poco eso que fuera de muchos colores y sobre todo que no saliera yo en la portada que ya hay muchos discos con mi cara [risas].

 

Está bien que este disco sea más colorista, al final dentro de cada uno siempre hay una parte más oscura y una con más luz y sin la una no puede existir la otra.

Sí pero sobre todo hay que aprender a salir de la oscura, cuando estás triste se convierte en una zona de confort, te atormentas a ti mismo y cuanto más triste estás, más canciones más tristes escribes y al final te sientes a gusto, te entra una especie de síndrome de Estocolmo. Hay que saber salir y saborear otras cosas y poder volver a esos lugares cuando lo necesitas y ya está.

 

 

Es cierto, pero es curioso que las canciones más exitosas son las más depresivas.

Sí pero yo creo que tiene su lógica. Cuando tú estás triste necesitas escuchar una canción, y en consecuencia a alguien que ha escrito sobre eso. Que se convierte en un cómplice tuyo en ese momento, que le ha pasado lo mismo que a ti y que ha puesto en palabras lo que tú estás sintiendo. Te ayuda a drenar esa tristeza que tienes dentro con esa canción. Y normalmente las canciones de bailar no te paras a escucharlas tanto, no te hace falta tanto la letra sino la motivación.

 


¿Se han quedado canciones fuera?

Sí, se han quedado pero porque no tenían que estar y no estarán en otro disco. Si no están en este es porque no tienen que estar en ninguno, siempre me lo planteo así. De hecho en este yo quería haber hecho un disco de 10 canciones, no me preguntes por qué, no lo sé, para que no se le hiciese largo a la gente imagino… Al final cuando se las enseñe a [Fernando] Polaino y a los músicos yo tenía dudas entre dos, pero fueron creciendo muy bien en el estudio con los arreglos y ahora son incluso de mis favoritas pero no te voy a decir cuáles son para mantener el misterio.

 

¿No eres de los que luego vuelven a ese cajón desastre a revisar canciones que se habían quedado en el tintero?

No, donde sí vuelvo es a otro cajón de versos o estrofas sueltas, melodías que se te ocurren y las dejas ahí y de repente un día recuerdas y ves que funcionan.

 

Ahora lo que sí que toca en los directos es hacer criba de qué canciones antiguas desaparecen.

Eso es un drama [risas], es un drama porque tú ten en cuenta que yo quiero presentar las nuevas canciones en directo y el resto de canciones tienen que ir rellenando para completar.

 

¿Qué criterio usas para escoger las canciones de cada concierto?

Las que más me apetece tocar en el momento, el amor a las canciones es cíclico. Vas teniendo conexiones con las canciones.

 

¿Hay alguna que dejarías de tocar?

Me pasa con una del primer disco que no es que la odie ni nada parecido, la tengo mucho cariño pero estoy un poco cansado de tocarla qué es Princesa Del Subterfugio. La recuperé a mediados de la gira de Versos Y Madera porque encontré otra manera de cantarla pero ahora mismo el día que la cante es porque realmente me apetece.