entrevista a mister marshall

En tiempos en los que la inquietud por descubrir sonidos desconocidos y bandas que escapan a la corriente que arrastra al rebaño, se agradece encontrarse con propuestas como la de Mister Marshall que presentan su tercer trabajo y como es costumbre en la banda, con unas características peculiares y todos los detalles cuidados al milímetro. Tormenta es un trabajo que juega con tus sentimientos y te destripa con una intensidad como pocas veces sucede. Charlamos con Javier Vidal, cara visible de la banda, de todo lo que envuelve este nuevo e interesante trabajo de veinte minutos de continuo vaivén emocional sin tiempo de parada técnica.

Entrevista: Carlos Fernández
Fotos: Sara Garle

 

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Llegó el momento, Tormenta es una realidad al fin después de tanto cambio. ¿Cómo estáis vosotros con este lanzamiento?

Vivo, hemos sobrevivido Carlos, que ya es. Yo pensaba que no lo hacíamos porque ha sido muy complicado. A nivel de grabación, todo lo que ha supuesto, tirar del hilo… Lo más fácil ha sido realmente componer. Con Pablo Parser todo ha ido como la seda, sigue yendo como la seda y espero que siga yendo durante mucho tiempo. Creo que es una gran obra, no voy a ser modesto en ese sentido, creo que hemos hecho un enorme disco y los enormes discos muy raramente se hacen de manera sencilla y este es el caso, para mi prototipo, de una gran obra que se hace a base de sufrir mucho.

 

También es verdad que no sois una banda que se caracterice por hacer las cosas fáciles y tomar el camino rápido.

Bueno, las hacemos a nuestra manera. Existen dos maneras: hacerlo como se hace, o hacerlo a tu manera. La segunda tiene dos inconvenientes: uno, que es mucho más lento; y dos, que es mucho más caro. Por otro lado yo no hago música con la intención de ser diferente a los demás, simplemente intento hacer lo que creo que es mejor para mis canciones y para mí.

 

Mister Marshall¿Cómo se organiza el montar algo tan grande, un gran disco y con ocho músicos en la banda?

Es un poco una reacción a lo que hemos visto en los últimos años. Hemos visto a grandes artistas, gente muy consagrada, realizando formatos muy chiquititos por una cuestión de viabilidad económica ¿no? Pues es una reacción a todo eso, en el grupo lo tenemos muy claro, sabemos que esto de momento no da dinero para que la gente pueda vivir de ello, cada uno tenemos nuestros trabajos y lo tenemos muy asumido que el precio a pagar es que no nos paguen. Hacemos las cosas a nuestra manera y quizá con un punto de locura que creo que se ha perdido. No sólo en cuestiones organizativas o compositivas, sino en cuestiones de aspiraciones artísticas. Ahí nadie te puede parar los pies, tienes derecho a soñar tu propia película e intentar llevarla a cabo de la mejor manera posible. Creo que es posible.

 

Mientras sigáis sacando discos, será que sigue siendo posible.

Llega un punto en que ya tampoco puedo hacer muchas más cosas, podré dedicarme a escribir libros pero seguiré haciendo música toda mi vida porque es lo que soy y a estas alturas no voy a cambiar.

 

Eso te lo pide el cuerpo, los músicos tenéis esa inquietud que tiene que liberarse por algún lado.

Yo lo comparo mucho con los corredores de maratón. Nunca la he corrido y probablemente nunca la correré, pero tenía Murakami un libro muy bonito que decía “de qué hablamos cuando hablamos de correr”, hablaba de que en el kilómetro treinta y cinco del maratón, cuando está medio vomitando, que se le nubla la vista, que no sabe qué ha hecho ni dónde se ha metido, de repente cuando atraviesas la meta todos esos pensamientos desaparecen y estás pensando en el próximo. Pues esto es muy parecido.

 

¿Al final es la pasión el motor que mueve todo esto?

Yo lo llamo fuego. Es el puto fuego que está ahí. Es verdad que tienes épocas que es más chiquitito o más grande, pero siempre está ahí. Claro, lo más razonable sería decir: lo dejo, no me puedo ganar la vida con ello, o al menos no como me gustaría… Pero, ¿qué hago con mi vida si no hago esto? Pues sigues.

 

mrmarshall_2¿En qué momento surge Tormenta? Por lo que se ve en plataformas digitales, pese a que también lo habéis sacado en formato vinilo, parece ser un todo formado por cuatro partes individuales pero…

Tormenta es un todo. En realidad que se divida en trozos no es nuestra culpa, es culpa de la industria. Si tú editas un disco de veinte minutos, automáticamente las plataformas digitales consideran que es un single, cuando no es un single, es simplemente un disco corto. Te das cuenta de que realizar cosas que se salgan un poco de las estructuras industriales supone un gran problema. Los propios servidores de búsqueda se lían. Es un disco atípico para los tiempos que corren. Para mí no es nada atípico, es absolutamente razonable. En un tiempo donde las cosas van a toda hostia, donde la gente folla por internet y donde encontramos el placer muy rápidamente, creo que es un disco muy coetáneo a los tiempos que corren, para nada es una locura, pero la estructura no está preparada para este tipo de discos.

 

¿Cómo se afronta el trabajo que puede llevar un disco como Tormenta, no sólo a nivel compositivo, sino también a la hora de preparar un directo con esos veinte minutos sin pausa?

Pablo y yo estuvimos dando palos de ciego durante seis o siete meses. Pablo no había compuesto nada para algo más allá de los jingles publicitarios con los que ha ganado varios premios, desde la época de Circodelia. Pablo Parser para mí, además de ser el mejor guitarrista de rock de este país, es un gran compositor y dijimos de hacer algo pero olvidándonos de todo. Empezamos a tirar del hilo, nos juntamos con un batería pero no funcionó la cosa y de repente en el estudio de Pablo empezamos a jugar y de repente: “hostia Pablo, esto mola, esto es cojonudo”. Nos dimos cuenta de que los temas dentro de cada canción diferían pero vimos que había un hilo conductor. Fuimos probando y descubrimos que todo funcionaba como una unidad, sin que fuera premeditado. Sobre todo es muy complejo a la hora de ensayarlo. A nivel emocional, par amí es una puta montaña rusa. Entrar durante veinte minutos en el modo Tormenta es muy jodido, por todo lo que supone. Ensayarlo es todavía más complejo. Nunca había trabajado con ocho músicos a la vez, es una puta locura. Si tú eres un director de orquesta, sabes que tienes delante de ti a músicos que llevan estudiando veinticinco años, disciplinados, todos muy preparados… pero en un grupo de rock los integrantes vienen de mundos distintos: uno es un ingeniero, el otro es un puto desastre, el otro toca muy bien pero no sabe leer música… Ponerlo todo en común y conseguir crear algo de la nada es muy costoso, a mí me costó mucho los dos o tres primeros meses. Hicimos un poco lo que hacía Stanley Kubrick que decía: “en mis rodajes hay una democracia, pero se hace lo que yo digo”. Alguien tiene que tomar las riendas de ese puto caballo y al final entre Pablo y yo hemos conseguido armarlo. Eso sí, Tormenta es el resultado de siete personas, pero más o menos en un intento de ser dirigidas por Pablo y por mi.

 

 

Algo se habrá hecho bien cuando el resultado es así de bueno.

El resultado es cojonudo. Se han hecho muchas cosas mal. Nos hemos equivocado un poco a nivel compositivo, ahora con la distancia creo que podemos hacer mejores canciones pero el concepto creo que es difícil de superar.

 

Mister MarshallEso sí, lo que pide este disco es una escucha sin pausas y profunda, de las de prestar atención durante esos veinte minutos.

Sí, es lo único que le pedimos al oyente, a la gente que se quiera acercar al disco y a la banda, lo único que les estamos pidiendo son veinte minutos. Pero veinte minutos en los que no hagas nada más. Entiendo que es un gran esfuerzo, que vas a estar con el móvil, con el ordenador o preparándote un café… No, siéntate veinte minutos, baja un poco la luz e introdúcete en esa película que te estamos contando. Es todo lo que pretendemos. Sabemos que a nivel comercial es muy complicado vender eso, incluso cuando vas a hacer la promoción del disco, te dicen: “resume lo que es Tormenta en una línea“. Necesito tres [risas]. Si quieres entenderlo lo tienes ahí, colócate los veinte minutos en los cascos y pégate un viaje.

 

Además que vosotros sois una banda de un sonido muy cinematográfico y con Tormenta lo habéis llevado al extremo. 

Sí, esa es la razón por la que yo escribo, porque precisamente todo mi lenguaje procede del cine. Son medios distintos, la literatura, el cine, la música… pero todos están íntimamente relacionados. Yo quiero que cuando escuches una canción de esta banda te lleve a una imagen muy concreta. Es lo que intento por lo menos con las letras, luego quizá con la música sea más complicado.

 

Lo fácil es quedarse en el camino, lo difícil es conseguir las atmósferas que habéis logrado. Da igual la sensación que generen, lo importante es que la generan, no son sonidos sin más que pudieran ser habituales en otros grupos.

Sí, creo que en este país ha sido muy evidente el daño que ha hecho el intentar hacer discos de baile. Esos discos funcionan muy bien en los festivales, y claro si funcionan te llaman para ir a tocar. La música vale para mucho, para bailar, para estar triste… cada uno que juzgue para lo que le vale, pero para mí la música es algo más que algo que te hace bailar, es algo que te atrapa por dentro. Una canción triste puede ser la experiencia más alegre de tu vida y es muy contradictorio. Quería recuperar con este disco esas sensaciones que tienes de subidón increíble, de que te machaque la vida… Quería que te evocara pasajes de tu vida, o cosas que te gustaría que te pasaran. Creo que ese es el mérito del disco.

 

Mister MarshallEs curioso que sean esos discos que despiertan más las emociones y los sentidos los que menos atención mediática reciban.

Sí, al mismo tiempo es algo contradictorio porque para mí esta es la obra menos comercial de Mister Marshall pero al mismo tiempo es la obra que más admiración ha despertado. Entiendo que a nivel comercial no va a funcionar bien, pero sí es verdad que hemos abierto más caminos que con los anteriores discos. Bienvenido era un disco que comercialmente funcionaba y “Los Actos” había canciones que también, pero este que es más “anti comercial” al mismo tiempo nos ha abierto otros intereses, por lo menos por parte de la industria. Al menos hemos llamado la atención, y sin que sea premeditado. Es extraño, yo escucho mucha música minoritaria de bandas contemporáneas y te das cuenta de que incluso ellos mismos en su apuesta por la “anti comercialidad” de repente se han convertido en mitos. Con eso no quiero decir que Tormenta se haya convertido en icono, pero sí que es verdad que te llevas sorpresas.

 

Hubo presentación en directo en el Teatro Del Barrio. ¿Cuáles han sido las impresiones que te han ido llegando de esa primera toma de contacto?

Muy buenas. Lo veo en las caras de la gente. He visto que a la gente le ha emocionado y para mí eso es primordial, que a la gente le emocionara tanto escucharlo como a mí hacerlo e interpretarlo, y eso lo notas en el brillo de los ojos. Además sobre todo recibí muchas felicitaciones de músicos, que eso no me había pasado nunca. He hecho un disco para mí, y de repente encontrarme que la gente responde, es maravilloso. Entiendo que estaremos presentando Tormenta durante un año y medio o dos años, el disco irá creciendo muy poquito a poquito hasta que encontremos un hueco, que creo que es posible, haciendo las cosas a nuestra manera, como te decía antes, pagando el precio. Esto es un trabajo de meses y meses, acabaremos la promo y seguiremos intentando hablar de Tormenta.

 

Mister Marshall¿Cómo se encajan esos veinte minutos sin pausas en el show de Mister Marshall?

Fue complicado. Al principio queríamos empezar con Tormenta, pero luego pensamos que todo lo que viniera después iba a quedar en nada, en una simple anécdota. Pensamos en solamente interpretar Tormenta, hacer un concierto de veinte minutos, pero al mismo tiempo para la gente que ha pagado una entrada, es una tomadura de pelo. Entonces al final nos lo planteamos como una retrospectiva, hay dos canciones del primer disco, dos o tres canciones del segundo, y luego está Tormenta. La idea es que la gente vea lo que ha ocurrido, lo que era entonces la banda y en lo que se ha convertido. Parecía que ahí sí había un hilo conductor y cierto sentido. Creo que con todo lo que hay que pulir, algunas canciones del repertorio antiguo se van a eliminar, por ejemplo Walden, con todo lo que me gusta, es muy probable que se elimine del repertorio y se sustituye por dos o tres canciones. Es que hemos cambiado, desde el año 2013 que se editó Bienvenido, la única persona que se mantiene en el grupo es Nacho [Mata], todo lo demás es otra cosa, yo mismo soy otra persona, con otras inquietudes, otra manera de hacer música… Esas canciones están ahí pero de momento no tiene ningún sentido tocarlas. Hay canciones de Bienvenido que para mí ahora es absurdo tocarlas. A lo mejor dentro de diez años las reúno a todas juntas y digo: “venga chicas, que os saco a bailar”. Ahora mismo nuestra cabeza es un puto hervidero, estamos todavía tirando del hilo de Tormenta todavía porque las nuevas canciones que estamos preparando van por ahí, y las antiguas del repertorio se irán cayendo… o no.

 

Planes inmediatos de Mister Marshall.

Tocar, antes de navidades, otra vez en Madrid. Estoy pendiente de dos o tres cosas que están por salir. Y quizás en enero, febrero o marzo atacarnos con una sala más convencional pero queremos abrir una brecha en salas menos convencionales, sobre todo teatros porque creemos que la experiencia es mejor para todos. Las pequeñas salas de conciertos cumplen una función pero creo que son incómodas para esta banda y para mucha gente. Creo que se puede disfrutar más en un teatro donde hay silencio. Te permite crear una experiencia, aunque suene un poco pedante, y que la gente venga una vez y que la próxima vez que toquemos se apunten otra vez porque ofreceremos un sitio todavía más bonito. De ahí la dificultad, encontrar un teatro no demasiado caro de alquiler, y sobre todo que esté adaptado a la música.

 
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