entrevista a pajaro sunrise

Yuri Méndez comenzó a trabajar en lo nuevo de Pájaro Sunrise a principios del año 2015, y a finales de 2016 vio la luz este nuevo trabajo. Una expresión curiosa la de ver la luz, precisamente cuando el disco se ha gestado a oscuras, una conjuntivitis agudizó los sentidos de Yuri y le llevó por un nuevo camino que parece que le está dando buenos frutos: “me da la sensación de que hay como otra reacción, no suelo ser ni positivo ni negativo con los discos, sé lo que hay, estoy en una discográfica pequeña y eso hace el alcance más limitado, y puede que mi música también sea de alcance más limitado, no le echo la culpa a nadie ni a nada, pero con este disco hay algo más, parece que está entrando bien”. The Collapse es un trabajo de esos que se escuchan una y otra vez sin cansarte y que cada vez aportan algo más.

Entrevista: Carlos Fernández
Fotos: Sara Garle

 

Cada vez que escucho tus discos tengo la sensación de estar escuchando algo internacional y es curioso que tienes reminiscencias de muchos artistas extranjeros que gustan mucho al público y sin embargo parecen no se darse cuenta de que esa música también está haciendo en territorio nacional y con la misma calidad. 

No lo sé… Tampoco me puedo quejar de falta de atención, que para lo poco que puede que yo haya puesto de mi parte para recibirla, ha ido muy bien y me siguen haciendo caso. Pero no lo sé, a veces pienso que no voy a ningún sitio. Soy de León pero me fui de allí hace mucho tiempo, me vine a Madrid pero tampoco soy músico madrileño dentro de un circuito local… Creo que estoy un poco en terreno de nadie, moviéndome por los márgenes.

 

Eso también podría darte cierta libertad…

Pero eso está en la cabeza de uno mismo, yo creo. No sé, nunca he estado en la situación en la que de repente tengas que responder a expectativas, a mantener un estatus… pero sigo pensando que sería lo mismo. Y también supongo que si tienes más expectativas, tienes muchos más motivos para ir en otra dirección.

 

Se dice que este disco es fruto de una conjuntivitis.

¡Es verdad! Estaba trabajando un montón en esa época, trabajo haciendo música también pero hubo un punto en que yo creo que el trabajo me separó de lo que yo quería hacer para mi. Grabar canciones mías tiene mucho de jugar como un niño, sigue siendo la misma sensación de juntar piezas y construir cosas, y yo creo que me estaba alejando un poco de todo eso. Cuando necesitas parar, si no paras tú, el cuerpo te para. Ha sido la primera vez que he escrito todas las canciones de un disco juntas en lugar de ir acumulando y luego juntarlas. Fueron como dos semanas de estar medio a oscuras y tocando todo el rato. La vista y el oído están muy unidos, la falta de luz te deja escuchar más, de otra manera. Al estar grabando con una pantalla delante, te acostumbras a ver las formas de onda en lugar de escucharlo bien. Me vino muy bien porque fue como volver a cuando grababa con cuatro pistas y sólo tienes lo que oyes. Llevo mezclando cosas electrónicas desde el primer disco, pero hasta este nunca lo había hecho con sintes físicos, y no es lo mismo estar moviendo cosas con el ratón que estar tocando ruletas, da otra sensación.

 

Hay 14 canciones dentro de The Collapse, ¿hubo criba, o están las que salieron desde un principio?

Puede que hubiese alguna más. Cuando empecé a hablar con Bart [Davenport] para hacer el disco juntos, le fui enviando maquetas y puede que le enviase alguna más muy al final cuando íbamos a empezar a grabar pero decidimos quedarnos con las que teníamos que eran de la misma época y al final tienen más relación entre ellas, temática o por lo menos para mi, que sé de donde vienen. De hecho en este disco me costó hacer el orden. Tengo cierto empeño en que haya como una narrativa en los discos. Sé que ya nadie escucha los discos enteros o del principio al final, pero aún así aunque sólo sea para que cuando pase el tiempo quede como el recuerdo de un año, sabré que ocurrieron ciertas cosas que es lo importante porque para quien lo escuche significará otra cosa claro.

 

Esa debería ser la finalidad de la música, despertar sensaciones en los demás.

Claro, pero no solo con la música, con cualquier lenguaje, si consideramos la música como un lenguaje. El que lo recibe va a interpretarlo según sus categorías, sus vivencias… Con eso cuento, en este disco para mi, hay algo entre dramático y trágico, pero por la música para quien lo escuche no tiene por qué, es un disco grabado en una playa, hacía sol en noviembre y alguno iba en camiseta así que no puede ser muy oscuro [risas], pero yo sé de donde viene y es con lo que me quedo yo, lo que pase con él y a donde vaya no es cosa mía.

 

The Collapse es bastante intenso, pero no denso, hablo de una intensidad de las que te obligan a escucharlo varias veces para apreciarlo mejor.

Está hecho con mucho detalle. Creo que todo el mundo quiere que le escuchen con atención, hay una parte en todo esto de “mamá mira lo que hago”, una forma de narcisismo o exhibicionismo. Soy consciente de eso al hacerlo, supongo que por eso es importante dedicarle tiempo. Le dedico mucho tiempo a las mezclas, a detalles muy pequeños…

 

En las presentaciones en directo, ¿cuál crees que es la canción que más ganará al sonar en vivo?

He estado pensándolo pero… No suelo decir estas cosas, pero creo que todas crecen bastante.

 

Ahora llegan algunos conciertos en formato dúo, imagino que porque no es fácil, ni económico, mover una banda al completo continuamente.

No es fácil, no. Aunque sean amigos es importante asegurar que todo el mundo cobre y fuera de ciertas ciudades es muy difícil. Al final se acaba convirtiendo en un quebradero de cabeza todo menos la música. A temporadas me cuesta verle el sentido a esa parte. Hay gente que quiere verlo en su ciudad pero tocar con una banda, logísticamente para mi es bastante complicado.

 

Algún artista nos ha dicho que podríamos estar en el momento de casi organizar un crowdfunding para tocar en ciudades determinadas. Que los autores queréis pero que la complicación casi os lleva a pedir que el público se organice y aunque sea en el salón de la casa de alguno, hacer el concierto.

Sí, lo que pasa que así tienes la sensación de que estás imponiendo a la gente tus ganas de tocar y para mi pierde atractivo. Tampoco me puedo quejar porque he vuelto a tocar y hay bastante gente muy atenta, vuelves de tocar y vuelves con dinero que es como una cosa que dices: “¡madre mía!”. Creo que es un problema para casi todas las bandas, menos ciertos grupos que seguramente vivan de hacerse un montón de festivales en verano. Pero creo que los propios grupos nos perjudicamos a nosotros mismos intentando mantener hacia fuera un estatus en que todo va bien, todos los sitios están llenos, el miedo a que haya poca gente en un concierto, el miedo a las críticas que ponen que hay poca gente en un concierto… como si hiciese de menos. Joder, puedes haber tocado muy bien habiendo poca gente, y estar lleno y haber tocado como la mierda. Esa necesidad de aparentar siempre éxito, no mostrar debilidad… igual es hija de nuestro tiempo o de todos los tiempos no sé, pero puede que cree una afición hacia fuera y que haga interpretar raro lo que haces, y la culpa es nuestra.

 

 

Supongo que es un prejuicio que tenemos metido en la cabeza porque cuántas veces no habremos invitado a alguien a un concierto y la respuesta ha sido “quiénes son esos” o “si a esos no los conoce nadie”. Como si la calidad del concierto estuviera en cuántas personas entran en la sala en lugar de lo que se cuece en el escenario.

Sí pero también tiendo a pensar que viene de los festivales, pero puede que la música siempre haya tenido un componente de acontecimiento social pero… Tengo la sensación de que los festivales han sustituido a las fiestas de los pueblos. Es la misma actitud pero con un público que tiene otra percepción de sí mismo. Hay mucha gente que va para oír música, que tampoco creo que sea el sitio para oír música la mayoría de los festivales, pero es un sitio al que vas, hace calor, te agarras un ciego como para no ver, hay como música a lo lejos en un escenario grande que puede ser Radiohead o “La Orquesta Maravillas”, que más o menos te va a sonar igual todo a esa distancia y con lo que se mueve todo alrededor… Igual hubo un tiempo en el que estaba más separado el público que va a oír música y la gente que va a mamarse porque sí porque les gusta más y les da igual lo que suene, y ahora han confluido. Puede que haya afectado a los conciertos, se les ha dado un componente social distinto. Cada concierto es un evento, es importante a quién vayas a ver porque es importante con quién te identifica, qué clase de persona eres tú por ir a verlo, cómo te coloca de posición con tus amigos… Igual es buscarle tres pies al gato pero creo que hay un poco de eso.

 

Al final a veces lo que hay en el escenario se convierte más en un acompañamiento cuando en realidad es el evento en sí. De ahí por ejemplo que ahora en todos los conciertos en salas haya grupos de gente hablando en lugar de escuchando y a veces incluso intentando hacerlo más alto que la música de la banda que toca.

Claro pero hablan porque están a gusto. Yo antes tenía la sensación, hace un montón que no me pasa y espero que siga sin pasarme [risas], de que cuando la gente hablaba en un concierto era porque se aburría y no te los estabas ganando. Pero igual ha llegado un punto en que es porque están bien, ya han llegado al sitio donde estar con sus amigos, no van a estar callados allí mirando la cadena de música. El problema de eso es sobre todo por el resto del público, es muy molesto estar viendo un concierto y tener a alguien al lado hablando sin parar o con el móvil, “¿por qué habéis pagado por estar aquí?”, no tiene ningún sentido, pero luego pueden poner fotos en Facebook o en Instagram. Pero oye igual los tiempos cambian y verlo como lo vemos es una noticia del pasado.

 

¿Cómo se presenta 2017 para Pájaro Sunrise?

Presentamos en noviembre del año pasado y la idea es ahora girar en primavera. Después de primavera iré yo solo o con Javi [Jiménez] con cacharros para no hacer folk todo el rato, que cada vez nos gustan más los cacharros. Mi idea es girar hasta verano y luego intentar salir, hacer algo fuera de España, espero volver a tocar en Francia que me gusta un montón; tengo una gira pendiente en China que la cancelé en junio y están bailando ahora las fechas. Siempre pasan cosas divertidas cuando sales. No tengo muchos planes, nunca sé lo que va a venir. Siempre pasan cosas buenas que no me espero con los discos, cada vez que hago planes son cosas totalmente distintas a las que ocurren.

 

 

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