entrevista a andrés suárez

Andrés Suárez vuelve a la carga con el que probablemente sea el disco más personal de los siete que ya tiene publicados. Se enfrenta ahora a una nueva etapa con energías renovadas y con las mismas ganas de seguir creciendo que cuando empezó. Entre promoción y viajes en tren para presentar el trabajo a su público, ese al que es consciente que se debe, encontramos un momento para charlar sobre el nuevo disco, la evolución de su sonido, su implicación en la producción, las colaboraciones con las que ha contado y la gira teatral que llegará en otoño y para la que algunas ciudades empiezan a colgar el cartel de “entradas agotadas”.

Entrevista: Carlos Fernández
Fotos: Sara Garle

¿Cómo estás con este disco?

He hecho el mejor disco de mi vida. Fin de la entrevista (risas). Subidón total. Solamente lo escuché entero el día 26, que fue el día de encuentro con familia en Coruña; me sigue respetando la discográfica el que empiece todo en Galicia, lo siento mucho, pero luego ya sigue Madrid. El 26 lo oí entero, me emocioné; creo que me va a dar alegrías porque soy yo en estado puro, desde la parte acústica a la rápida, y creo que el single [El Corázon Me Arde], es la mejor canción. Hay gente que me dice que no, pero a mí, el single me parece que en directo yo me voy a tirar al público, voy a pegar un salto, a romper la guitarra, voy a hacer cosas… porque es la energía más pura del disco.

 

Estamos probablemente ante el disco más enérgico de Andrés Suárez.

Sí… Tú imagínate la energía que yo tengo, más allá del café que me estoy tomando y la recarga de ver a mi gente en Galicia y tal, que ayer en la firma de Madrid, a las cuatro, venía gente y venía como disculpándose, mira si tengo un público magnífico que vinieron diciendo que lo sentían y yo les decía que no estaba nada cansado, y lo decía de corazón. No estoy cansado. De las diez veces que hablé contigo, nunca tuve tantas ganas. Ahora puedo decir, ya que pasó Mi Pequeña Historia, que no creía tanto en ese disco cuando salió, y tengo que ser sincero. Evidentemente hay un equipo detrás y no puedo llegar y decir “vamos a hacer un disco que no va a ser bueno”, creo que es un buen disco, yo no hago discos de relleno, ni canciones, creo en el disco pero cuando grabamos Desde Una Ventana hemos llorado todos los músicos, el productor, la oficina… Es otra cosa.

 

Es un cambio y creo que se percibe.

Es un cambio. Yo soy distinto, estoy mejor, estoy en otra etapa, estoy más contento. He cambiado. Me fui a la sierra, cambié de managers, cambié de productor, cambié de estudio… He cambiado.

 

 

Además es un disco que se ha gestado de manera diferente a los anteriores. En este disco ha habido proceso de pre-producción. 

Es que tío, lo digo ahora y me da hasta vergüenza. Cómo cojones tengo la caradura de llevar siete disco y no haber pre-producido nunca. Pues esa es la verdad. Hoy en día, los discos, salvo un 10%, llegas a un estudio, lo grabas y te vas. Hablando con lo músicos y el productor dijimos que no podía ser así. El 4 de noviembre fue el Palacio de los Deportes, el 15 o el 20 empezaron los ensayos, seguimos hasta diciembre y dejamos un descanso para navidades. Escuchamos lo grabado en navidades, grabado en los estudios Moraima, mi casa, por Vicente Cano que es mi técnico de sonido, y al volver de navidades dijimos: “uf, hay que cambiar cosas”. Se volvió a ensayar en enero, se cambiaron versos, frases, la letra de Walt Disney, de Sin Saber Decir, que se añadió entonces porque no iba a entrar, cambiamos el arreglo de Ahí Va La Niña, quitamos dos canciones que no llenaban para que no hubiera relleno… Y luego fuimos a Music Lan e hicimos un Gran Hermano de veinte días. Volvimos, lo mezclamos… Son cinco meses de curro… Los discos se hacen en quince días, o quince de grabación y diez de mezcla. ¡Cinco putos meses! Entonces, ahí está, y yo creo que se nota.

 

Creo que hay varios factores desde donde percibir el cambio que supone el disco: lo primero el sonido, está claro, sin ello no hay disco; y otra en el diseño del álbum, que los anteriores han sido grises, tonos apagados, y ahora Desde Una Ventana es absolutamente blanco.

Absolutamente blanco, tío. Ahora aprovecho que lo has hecho, porque hay gente que ya no se acuerda del CD, y de los discos (de hecho me encantaría hacerlo en vinilo), un disco tiene un diseño, una fotografía, etcétera. Yo hablaba con Sheila Platero, a quien le mando un besazo, que es la diseñadora de Sony, y le hablaba de lo luminoso que estoy, lo feliz, lo mentalmente estable, todo; y me decía: “vamos a darle la vuelta, en lugar de decirme lo que te gustaría decir, por qué no me mandas tus fotos”, y me quedé acojonado. Ya me hablas de Boipeba de Brasil, Formentera, que de allí sacas casi el 80% del disco. Le mandé MI galería de fotos, le mandé fotos con La Flaca, con mis perros, con mis padres… que al final no salen, pero ahí hay un amanecer, que claro, no voy a bares menos para ver a 11 Mundos, a Fabián y a dos más. Hay otra verdad, otro mundo, otra cosa. Estoy encantado de que salgan las imágenes de mis amaneceres.

 

Al final son estos detalles los que hacen de este disco algo todavía más personal.

Totalmente. Yo creo que la gente agradece el que le quitemos “postureo”, creo. Es decir, sale Pantín, sale mi mundo. Tampoco quiero cruzar esa línea delgada de llegar a Telecinco y mostrar lo que no quiero mostrar. De hecho este disco está dedicado a toda la gente que no cito pero que está en todas las canciones. Yo no te hablo de esa gente porque son un círculo demasiado personal, pero al final la gente quiere saber un poquito de eso. Desde Una Ventana al final es más introspectivo y más directo y sincero que Mi Pequeña Historia, es contradictorio. Pero sacando esa suerte, ese halo de pesimismo, de tristeza y de escribir a mi ex que ya no me da la gana, pues de repente muestro mi mundo por dentro abriendo una ventana. Es paradójico, pero es cierto.

 

Hay dos magníficas voces que colaboran contigo en este disco, por un lado Rozalén en Desamiga y por otro Ele en Serrat 2015Desde Una Ventana.

Sí, vengo de un disco donde no pudo entrar nadie porque era MI pequeña historia y ahí me quedé, puerta para dentro y verde oscuro grisáceo retrato. Y en estas vistas que tengo de Torrelodones y de la sierra de Madrid y de luz y felicidad, perdona por ser tan “happy”, quiero compartir y no estar tan sólo en la carretera, y celebrar amistad con gente a la que admiro. Yo iba a una entrevista de determinados medios que tienden más al cotilleo, y me decían: “joer, qué pena que estéis enfadados Rozalén y tú y perdáis una colaboración”. Yo no conocía a María, la conocía por gente cercana y nos habíamos saludado pero no habíamos profundizado más. Creo que es es una tía que va a vivir de la música hasta que se muera, más allá de su voz, por su alma, tiene un alma que abre la boca y lo mejora todo, por su sensibilidad y su corazón. Llamé a María para colaborar y cuando le hablé de esto me dijo: “tío, me pasa lo mismo”. Así que hemos hecho esta canción que encima se llama Desamiga, que tiene cojones. Habla de que el desamor no importa, no importa una mierda, tenemos playas en Cádiz, y faros en Formentera, y habitaciones de hotel para gritar, viene y va y se cambia y no pasa nada, la traición o la mentira o la muerte de un amigo es para siempre. Entonces, una noche de agosto de hace unos años perdí una amiga, perdí su abrazo, sigue viva, pero perdimos nuestra amistad. Por otro lado Ele, es la voz más prodigiosa del universo. Soy fan, es tan tímida así tan chiquitita, que la llamo y la digo: “Ele cántame algo que no nos oye nadie” y se pone colorada. Ele es un prodigio de voz, no he escuchado voz igual, creo. Ele va a triunfar, dale un tiempo y estará en lo más alto de las listas y ahí estaré yo para verlo y celebrarlo.

 

Quince canciones, que para los tiempos que corren parecen muchas.

Cuando hacía Mi Pequeña Historia no tenía canciones, tenía más resaca que canciones. Es la verdad, todavía frecuentaba bares y quería creer que no, todavía estaba en Lavapiés, estaba preocupado por otras cosas y estaba cansado físicamente. No escribí en los descansos de la gira porque al final eran para dormir y descansar. Y, en esta sí, en los descansos de la gira viajé a Formentera, Italia, Francia, Brasil… No dejé de viajar, me apetecía, y escribí cuarenta y pico canciones para hacer quince. Primero, porque creo que diez canciones, un disco como el anterior, era corto; y segundo, porque creo que cada canción es defendible hasta la muerte. No hay nada de relleno, son mis mejores canciones. Me dejé la piel en cada canción, por eso creo que es un disco redondo, tiene toda mi verdad.

 

Creo que el disco al completo plantea un buen viaje alejado de la monotonía, es un disco muy variado y muy bien pensado a la hora de colocar cada canción y enseñar al oyente lo que ofreces.

Te lo agradezco porque en este tiempo de pantalla fugaz, de Spotify, de Deezer, de dar a aleatorio, hay que recordar que un disco empieza y acaba de una manera. Los discos se ponían antes en un tocadiscos y hasta que no acababan no te levantabas. Son quince canciones, podían haber sido ocho o dieciséis, el tema es que una enlace con otro, el tema es que lleguen hasta donde tengan que llegar. Yo te decía cuando terminé Mi Pequeña Historia, y creo que es verdad, que terminaba Te Va A Pasar, y decías: “el disco está terminado”. Lo que no te había dicho es que el disco está terminado pero tal vez no había compuesto lo suficiente o tenía que haber currado más. Es una autocrítica que es muy buena para darse caña y crecer, y eso es lo que hice, ahora mismo hemos quitado dos temas, iba a ser de diecisiete temas, y los quité por voluntad propia (que estarán en otro disco porque los temas me flipan, uno se llama Aire y otro Con Las Cuentas Aparte) y me gustan mucho pero al menos tengo la sensación de que me he esforzado un huevo [risas].

 

Ahora que además te metes en la co-producción, imagino que eso también te llevará a ser aún más autocrítico con lo que vino antes.

Hombre claro, ahora estás en la mezcla, en la masterización, en los arreglos… Además Adrián Schinoff ha sido el maestro de maestros en la producción. Él llegaba sin conocernos. Andrés Litwin (11 Mundos), es co-productor también y es el tipo que musicalmente mejor me conoce y por eso está, creo que es el eslabón que une al maestro Schinoff con mi movida. Una cosa es ser buen productor, y otra que sepas producirme bien, a lo mejor me haces un disco funky, o te vas a un pop hortera, no sé cómo explicarte. Para eso estábamos Litwin y yo, y Schinoff me enseñó lo que es producir de verdad. Él me decía: “no puedes cantar hasta que no anochezca”, o al amanecer “te voy a grabar a las ocho”, ¿por qué? “porque tu voz suena mejor”. Eso es un productor.

 

Ahora de lo que más ganas tendrás, imagino, es de subirte al escenario a presentarlo que por eso has organizado los acústicos de la pre-venta del disco y estás recorriendo otras ciudades con la gira de los forum de Fnac.

Sí, eso sumado a mi hiperactividad y que no me aguantaba en casa ya. Y lo que he hecho es eso, primero estos encuentros en mayo para abrazarnos, demostrarnos que seguimos aquí y para volver a lugares donde tocaba hace quince años y no venía nadie y que ahora están llenos, para abrazar a mis amigos hosteleros que luchan por la música en directo y se merecen una estatua en cada ciudad. Luego, esto que me gusta tanto que es lo de las Fnacs, que está pasando ahora, ayer fue la de Madrid y me fui llorando a casa. Cinco o seis horas saludando a gente que ha estado esperando ahí en la calle, es la hostia. Hoy voy a Valencia, y sin parar viendo gente. Si te soy sincero, debería estar cansado cuando acabo pero no puedo dormir porque me tumbo en la cama y estoy pensando en lo que me ha dicho cada persona. Dices: “joder, qué de energía tengo ahora”. Creo que es un acierto, tenía que volver a la carretera, mirar a los ojos al público, saber si gusta, si no gusta más allá del aplauso. Creo que ni Moraima se llevó tan buena crítica.

 

Si echamos un vistazo a las redes, da la impresión de que había bastantes favoritas diferentes, que yo creo que es un indicativo de que algo has hecho bien con estas quince canciones.

Cuando hay una favorita, estás jodido, porque cuando pase esa, ¿qué? Te voy a hacer una especie de ranking, que yo voy metiendo el hocico en las redes, creo que las que más están gustando son: 6+4 que es una canción que venía de antes y que POR FIN está, Desamiga con la magnífica Rozalén está gustando mucho, Desde Una Ventana que da título al disco también, Walt DisneyAhí Va La Niña que es una canción que tiene medio millón de visitas en YouTube por un directo en Libertad 8 así que tuvimos que hacerla pero a mí al principio… ese arreglo pop-rock-beatles no pensé que fuera a gustar tanto y la gente está admitiendo los cambios y es genial, vamos evolucionando que es lo que quiero y no hacer dos discos iguales que sería lamentable. Me encanta que esté gustando Que Levante La Mano, porque creo que es una manera de decir, con esa batería con la que empieza a toda hostia: “señores, estamos bien”. Y además, vamos a empezar los conciertos poniendo a los teatros de pie, y la gente lo ha entendido así, es otra etapa. Nuevo disco, nueva vida.

 

La gira que comienza en otoño será una gira teatral, se plantea diferente de lo habitual, ¿cómo lo afrontas?

He dado un salto profesional, he cambiado muchas cosas en mi vida para hacerlas bien, estoy montando un equipo técnico profesional de la hostia para ir al teatro y eso es hacer un guión, una luz… La gente se tiene que ir a casa llorando diciendo: “¡hostia lo que he visto!”. Y eso es lo que quiero hacer en la gira teatral.